divendres 2 d’octubre de 2009

Tradiciones

Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los investigadores lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo agarraban a golpes. Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas.

Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos. La primera cosa que hizo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera. Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo.

El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos fue sustituido. Los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que, aun cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas. Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería: "No se, las cosas siempre se han hecho así aquí..."!

divendres 18 de setembre de 2009

Resfriados

Septiembre ha llegado. Siempre me ha gustado este mes del año, puesto que el hecho de sentir como el calor del verano se esfuma para tomar condición de elemento pasado y se fusiona con el incipiente frío que todavía no es frío, suscita en mí una agradable sensación de bienestar. Casi ha llegado el otoño y, sin haberme dado cuenta, empieza a instalarse sin hacer demasiado ruido, de una manera realmente tranquila y suave; elegante, como la elegancia que suelen caracterizar los otoños que siempre me han acompañado durante mi vida.

Vale la pena decir que además de la bajada de las temperaturas también llega el retorno a la escuela, al trabajo, la liga de fútbol, la cantidad ingente de fascículos coleccionables -si me permitís catalogarlos como inútiles-, la multitut de propuestas de mejora que los humanos nos hacemos de manera similar a las que se hacen cuando cambia el año, los programas televisivos con más audiencia y muchas cosas más, entre ellas uno de los aspectos que más me llaman la atención: los resfriados.

Pese a que pueda parecer extraño, se ha hecho algún experimento en el cual un grupo de investigadores han seleccionado un grupo control de gente. A estos últimos les ha sido incubado un virus propio del resfriado -concretamente les ha sido inoculado directamente sobre la mucosa de la nariz-, encontrándose con el resultado que sólo un 12% de los sujetos presentaba algún síntoma propio del resfriado. Además, tampoco había forma de aumentar este porcentaje exponiendo a estas personas a corrientes de aire (incluso colocando sus pies dentro de barreños con agua fría) hasta que se provocaran escalofríos. Así pues, sólo se podía llegar a una conclusión: es bien seguro que hace falta algo más que un virus o una bacteria para ser víctima de uno de estos visitantes que con tanto miedo son recibidos por la población en esta estación del año; salud, resfriados.

divendres 11 de setembre de 2009

El observador

He decidido titular este escrito con el nombre de el observador no por hacer especial mención a un diario que, según tengo entendido, ya no se publica y del cual recogí, con mucha paciencia, una valiosa colección sobre las crónicas del Barça publicadas el año 1991. Del mismo modo, tampoco lo he hecho por citar aquella actitud que adoptamos muchos humanos en determinadas situaciones y que en lugar de centrarse en la mera observación, sirve para defender que nosotros lo hubiéramos hecho mucho mejor.

Eso sí, el motivo por el cual he decidido escribir ha sido para referirme a ese "observador" que tenemos dentro nuestro y del que muchos entendidos en la materia han descrito en sus escritos. Y es que sin hacer demasiado ruido, siempre se encuentra ahí, tanto de día como de noche, los días de lluvia y los de mucho sol, en las situaciones de enorme exaltación y en las de tristeza profunda, y siempre en compañía de su némesis; aquel que nos da una opinión aproximada sobre qué es aquello que está bien y qué es aquello que está mal. El juez. La voz de la conciencia.

Sin embargo, si lo que queréis saber es a qué me estoy refiriendo, lo único que podéis hacer es probar, durante unos minutos, a observar vuestro pensamiento sin el menor asomo de filtro, desde que nace hasta que muere.

divendres 4 de setembre de 2009

Felicidad

Es muy probable que la base para conseguir la felicidad consista en no tener que preguntarse si uno es feliz o no.

divendres 31 de juliol de 2009

Hasta septiembre